3 MIÉRCOLES DE LA XVIII SEMANA DEL T. ORDINARIO

La mujer cananea no se sintió humillada ante la comparación de Jesús, señalándole la diferencia entre los judíos y los paganos; era humilde y sabía su lugar frente al pueblo elegido; y porque fue humilde, no tuvo inconveniente en perseverar a pesar de haber sido aparentemente rechazada, en postrarse ante Jesús… Por su humildad, su audacia y su perseverancia obtuvo una gracia tan grande. 

No desmayes: por indigna que sea la persona, por imperfecta que resulte la oración, si ésta se alza humilde y perseverante, Dios la escucha siempre. (Surco 468)

“Cada uno de nosotros tiene su propia historia y no siempre es una historia limpia; tantas veces es una historia difícil, con tantos dolores, tantos problemas…¿La escondo? ¡No! y tantos pecados… ¿Qué hago yo con mi historia? Debemos llevarla delante del Señor: “Señor, si Tú quieres, puedes curarme”.

En Autun, en la Galia Lugdunense, san Eufronio, obispo, que edificó una basílica en honor del mártir san Simforiano y dotó de mayor adorno y belleza el sepulcro de san Martín de Tours († después del año 475).