SÁBADO DE LA I SEMANA DE CUARESMA

Vivir la Cuaresma cada día. Día 11

Cuaresma conversión y renovación: recicla tu vida


Mis ojos están felices porque mis manos enjugan las lágrimas. Hágalo así usted también. Le aseguro que funciona ( Teresa de Calcuta).

Por qué lloramos de alegría? - La Mente es Maravillosa
Nunca tengas miedo de amar demasiado a la Virgen....... | San maximiliano  kolbe, Virgen maría, Oraciones

El Evangelio de hoy

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Para ser buenos hijos, decir buenos días.

“Si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más?”
En un mundo lleno de oscuridad, somos los cristianos los llamados a traer luz. En un mundo lleno de caras largas, somos los cristianos los llamados a contagiar la sonrisa. En un mundo lleno de miradas al suelo y oídos ocupados con auriculares, somos los cristianos los llamados a decir siempre, pase lo que pase, buenos días.

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“¡Todos somos hermanos!”

Escribió también el Apóstol que «no hay distinción de gentil y judío, de circunciso y no circunciso, de bárbaro y escita, de esclavo y libre, sino que Cristo es todo y está en todos». Estas palabras valen hoy como ayer: ante el Señor, no existen diferencias de nación, de raza, de clase, de estado… Cada uno de nosotros ha renacido en Cristo, para ser una nueva criatura, un hijo de Dios: ¡todos somos hermanos, y fraternalmente hemos de conducirnos! (Surco, 317)

Siete días con el Papa Francisco

San Gabriel de la Dolorosa - Parroquia Santa María de la Amargura (Málaga)

Nació en Asís en 1838 y le pusieron por nombre Francisco. Fue el undécimo de trece hermanos y su padre era un importante cargo público. Murió su madre cuando tenía 4 años y su padre le educó en la piedad, pues era un buen católico. Era un joven guapo, alegre, cariñoso, amante de las fiestas, bailarín, empedernido lector de novelas románticas y asiduo espectador del teatro. Vestía elegantemente y era el preferido de las chicas. En dos ocasiones, tras caer gravemente enfermo, prometió ser religioso si curaba, pero no lo cumplió. En una procesión mariana sintió la mirada de la Virgen que le decía que el mundo no era para él y que entrara en la vida religiosa. Eso fue el espaldarazo que le llevó a entrar en una orden muy estricta: los pasionistas. Hizo los votos tras el noviciado, cambiando su nombre de Francisco por el Gabriel de la Dolorosa. En Isola del Gran Sasso empezó a estudiar teología para ser sacerdote, pero no llegó a ser ordenado. Cayó enfermo de tuberculosis y murió, a los 23 años, en 1862. En su breve tiempo como religioso se caracterizó por su piedad, su infatigable vida de oración y penitencia y, de forma especial, por su amor a Cristo, a la Eucaristía y a la Virgen. Fue beatificado por san Pío X en 1908 y canonizado por Benedicto XV en 1920. Es copatrono de los jóvenes, estudiantes y seminaristas.

Adiós de María. Canto para la meditación